Vivimos en la era de la In-Comunicación más absoluta. Sí, se nos vende que estamos en la era de la hiper-comunicación, donde comunicarse es más fácil que nunca y donde tenemos más medios y más posibilidades para comunicarnos que nunca, pues déjame decirte que eso es ¡Mentira!
Nunca antes habíamos estado tan incomunicados, a pesar de todas posibilidades que tenemos para poder comunicarnos, ninguna de ellas cumple con su verdadero objetivo, que es el de comunicarnos unos con otros.
Con todos los medios de los que disponemos, lo único para lo que nos sirve es para aislarnos más de lo que estamos, hemos cambiado una conversación por un simple mensaje de texto, ¿en eso se basan nuestras nuevas comunicaciones? Lamentablemente sí.
Hablamos de comunicación, de intercambiar puntos de vista, diferencias, pareceres, opiniones, expresiones, gestos, matices, miradas, silencios, miedos, alegrías, tristezas, indiferencias, palabras y toda una gama de sensaciones que forman las percepciones.
¿Cuándo fue la última vez que miraste a alguien a los ojos y viste lo que no dicen las palabras?
Pues de eso va la comunicación, de agarrar todo lo que las palabras no dicen, y eso solo te lo da el contacto directo.
Puede que éste sea el artículo más personal que he escrito en este blog, de hecho nunca escribo nada que vaya más allá de artículos informativos de diferentes temáticas, pero que no pasan de ahí, artículos informativos, sin nada que exprese o refleje ningún comentario ó valoración personal.
¿Y por qué lo hago ahora? Por el simple hecho de que yo soy todo lo contrario a lo que escribo, nada que ver, mis artículos van por un lado y mis pensamientos y valoraciones van por otro.
¿Pero algún motivo de peso tiene que haber para tomar esta decisión?
La respuesta es no, no lo hay, simplemente me apetece expresar y poner en valor lo que se está perdiendo, y si con ello consigo hacer cambiar de percepción a quien llegue este mensaje, me doy por satisfecho.
Y aprovechando la oportunidad que me da el poder escribir a través de este medio, pues la aprovecho.
Es más, creo que todo el mundo tendría que tener o disponer de alguna manera, el poder expresar sus inquietudes y valoraciones.
Sino, porqué, por ejemplo en la redes sociales no es más que un ejemplo donde la gente vuelca todo tipo de valoraciones, buenas, no tan buenas, malas y no tan malas.
Porque aunque pensemos que es una manera de poder comunicarnos con el resto de personas, solo nos están facilitando el poder desahogarnos emocionalmente, sin que esto arregle nada.
Simplemente hacernos creer que formamos parte de una sociedad imaginaria, que sí, detrás de cada cuenta supuestamente puede haber una persona, o no, y a eso es a lo que nos hemos mal acostumbrado.
¿De verdad con eso nos vale?
Yo digo que no, necesitamos del otro, necesitamos del otro sí pero cerca, necesitamos que nos escuchen, que nos entiendan, que nos comprendan, necesitamos expresarnos pero con otra persona cerca.
Que la veas, que te vea, que te sienta, que la sientas.
Sigo pensando que la mejor manera de comunicación, de comunicarnos, es el tú a tú y ese es mi objetivo, llevar la comunicación a otro nivel, al nivel que le corresponde y del que nunca debió salir.
¿Y Las nuevas tecnologías? Es perfecto sí, pero sin dejar que nos invadan nuestro espacio vital, ahora más que nunca tenemos la oportunidad de poner en valor el potencial de la comunicación, pero de la verdadera comunicación, esa que te dibuja una sonrisa en la cara cuando ves a una persona, cuando estás cerca de esa persona, cuando la escuchas, cuando la sientes.
Y de eso va todo ésto, de sentir, de regalarte la satisfacción de estar cerca de una persona sin que tengas que decir nada más.
Di conmigo, quiero eso y lo voy a conseguir, con eso ya estás creando una realidad que antes no existía.
¿A donde quiero llegar con todo esto? A hacerte reflexionar y actuar, para que pongas en valor que en realidad está en nuestra propia mano el poder cambiar cosas.
Por la parte que me toca, quiero contribuir escribiendo este artículo, y con ello contribuir a recuperar formas de comunicación que nunca debimos perder.
¿Alguna vez has escrito una carta de tu puño y letra y se la has enviado a alguien? Prueba a hacerlo, y verás las reacciones.
Por suerte y como consecuencia de un fatal accidente, tuve que redirigir mi vida, desde otro punto de vista, haciendo lo que seguramente no hubiera hecho en cualquier otra circunstancia, pero el destino me tenía preparado algo que no hubiera conocido si no hubiera sucedido.
Gracias a eso, tomé conciencia de que lo que verdaderamente nos mueve es lo que nos hace ser, estar y sentir, todo lo demás pasa a un segundo plano.
Si lo que vas a hacer no te mueve por dentro, no lo hagas, actúa según te dicten tus emociones, no hay nada más y con eso te aseguras el no tener que arrepentirte de nada.
Pase lo que pase, ganas, tú ya has ganado.





